|
Hechos 10 (Reina-Valera 1995)
Reina-Valera 1995 (RVR1995)
Copyright © 1995 by United Bible Societies
Hechos 10
3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)
Pedro y Cornelio
1 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la
compañía llamada «la Italiana»,
2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía
muchas limosnas al pueblo y oraba siempre a Dios.
3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del
día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba y le decía:
--¡Cornelio!
4 Él, mirándolo fijamente, y atemorizado, dijo:
--¿Qué es, Señor?
Le dijo:
--Tus oraciones y tus dadivas
han subido para memoria delante
de Dios.
5 Envía, pues, ahora hombres a Jope y haz venir a Simón, el que
tiene por sobrenombre Pedro.
6 Este se hospeda en casa de cierto Simón, un curtidor que tiene
su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.
7 Cuando se marchó el ángel que hablaba con Cornelio, este llamó
a dos de sus criados y a un devoto soldado de los que lo
asistían,
8 a los cuales envió a Jope, después de habérselo contado todo.
9 Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se
acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar,[g]
cerca de la hora sexta.
10 Sintió mucha hambre y quiso comer; pero mientras le
preparaban algo le sobrevino un éxtasis:
11 Vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un
gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la
tierra,
12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres,
reptiles y aves del cielo.
13 Y le vino una voz:
--Levántate, Pedro, mata y come.
14 Entonces Pedro dijo:
--Señor, no; porque ninguna cosa común o impura he comido jamás.
15 Volvió la voz a él la segunda vez:
--Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.
16 Esto ocurrió tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido
en el cielo.
17 Mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que
significaría la visión que había visto, los hombres que habían
sido enviados por Cornelio, habiendo preguntado por la casa de
Simón, llegaron a la puerta.
18 Llamaron y preguntaron si allí se hospedaba un tal Simón que
tenía por sobrenombre Pedro.
19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu:
«Tres hombres te buscan.
20 Levántate, pues, desciende y no dudes de ir con ellos, porque
yo los he enviado».
21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que
fueron enviados por Cornelio, les dijo:
--Yo soy el que buscáis. ¿Cuál es la causa de vuestra venida?
22 Ellos dijeron:
--Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que
tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha
recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su
casa para oir tus palabras.
23 Entonces, haciéndolos entrar, los hospedó. Y al día
siguiente, levantándose, se fue con ellos; y lo acompañaron
algunos de los hermanos de Jope.
24 Al otro día entraron en Cesarea. Cornelio los estaba
esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más
íntimos.
25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirlo y, postrándose
a sus pies, lo adoró.
26 Pero Pedro lo levantó, diciendo:
--Levántate, pues yo mismo también soy un hombre.
27 Hablando con él, entró y halló a muchos que se habían
reunido.
28 Y les dijo:
--Vosotros sabéis cuán abominable es para un judío juntarse o
acercarse a un extranjero,[l] pero a mí me ha mostrado Dios que
a nadie llame común o impuro.
29 Por eso, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto:
¿Por qué causa me habéis hecho venir?
30 Entonces Cornelio dijo:
--Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y
a la
hora novena,[m] mientras oraba en mi casa, vi que se puso
delante de mí un varón con vestido resplandeciente,
31 y me dijo: "Cornelio, tu oración ha sido oída,
y tus dadivas
han sido recordadas delante de Dios.
32 Envía, pues, a Jope y haz venir a Simón, el que tiene por
sobrenombre Pedro, el cual se hospeda en casa de Simón, un
curtidor, junto al mar; cuando llegue, él te hablará".
33 Así que luego envié por ti, y tú has hecho bien en venir.
Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de
Dios, para oir todo lo que Dios te ha mandado.
Discurso de Pedro en casa de Cornelio
34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo:
--En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,
35 sino que en toda nación se agrada del que lo teme y hace
justicia.
36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el
evangelio de la paz por medio de Jesucristo; este es Señor de
todos.
37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando
desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan:
38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de
Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos
los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
39 Nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús, a quien
mataron colgándolo en un madero, hizo en la tierra de Judea y en
Jerusalén.
40 A este levantó Dios al tercer día e hizo que apareciera,
41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había
ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él
después que resucitó de los muertos.
42 Y nos mandó que predicáramos al pueblo y testificáramos que
él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
43 De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que
en él crean recibirán perdón de pecados por su nombre.
Los gentiles reciben el Espíritu Santo
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo
cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro
se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se
derramara el don del Espíritu Santo.
|